Retiro I

Su vida había sido una lucha constante, superando obstáculos, asumiendo ser diferente, sus particularidades, las pérdidas.
Alguien que observase desde otra perspectiva, podría decir que su vida realmente había sido fácil, un camino llano, y todas aquellas cosas que al resto de los mortales les costaba años conseguir, a él parecía que el destino se lo hubiese puesto en bandeja cada vez que lo había necesitado. Tal vez fuese cierto o tal vez no, no es tan fácil meterse en los zapatos de otra persona.
Su vida era un constante devenir de dudas, pensamientos caóticos, vicios absurdos y andar constantemente entre tinieblas intentando encontrar una señal, una luz, una vereda que le llevase al camino correcto.
Cierto día alguien le habló de un retiro espiritual, él no creía demasiado en esas cosas e incluso recelaba de ellas. Llevaba mucho tiempo practicando la meditación, tenía una fe ciega en la práctica meditativa, puesto que cada vez que lo hacía se sentía mejor, aunque la realidad siempre le devolvía a su miserable vida y al caos perpetuo en el que creía encontrarse.
Decidió que era una buena oportunidad para aprender, para conocer y por qué no, poner en juicio esa práctica que llevaba tanto tiempo haciendo.
Aquel retiro comenzó mal y fue empeorando con el paso de las horas, se sentía frustrado, contrariado, llegó a pensar que no había sido buena idea, que volvería con las manos vacías.
No aguantaba ni diez minutos en una posición sentado, le dolían los pies, las piernas, las caderas, la espalda, recolocaba constantemente su postura, buscaba en el mundo físico una razón por la cual no pudiese como el resto de los presentes disfrutar de aquel momento. 

No lograba acallar el dolor, la mente, dejarse llevar y tener conciencia del momento. Era una lucha constante entre su cuerpo físico y su mente (aún no había descubierto que eran lo mismo). Intentaba sacar algo en limpio, algo positivo, algo que diese sentido a todo lo que estaba experimentando. 

Tras la última sesión intentó transmitir la apariencia de estar bien, de estar aprovechando esa oportunidad. Aquella noche cabizbajo y odiándose por no ser capaz de avanzar, tuvo un sueño. Su casa, el trabajo, el dinero, las posesiones, todo caía, dejaba de tener valor, importancia, sumiéndose en la oscuridad. Se despertó sobresaltado, lleno de angustia, con una presión enorme en el pecho y ganas de llorar. Como si toda su existencia hubiese sido una farsa y todo aquello que había conseguido o poseía careciese de valor.

(Continuará...)

FJBravo© 2022